Entre las mujeres de mi familia es un postre que concita todos los rencores. Mi madre los
preparó una vez. Papá opinó que su madre los hacía mucho mejor. A la tita Rosa se le quemaron
en una cena. El tito la recriminó en público. Mi abuela nunca escuchó a su esposo alabárselas. 
Preparan paparajotes cada primavera. Con su masa dulce de harina, leche, huevo y ralladura.Pero
para mantener vivos sus pesambres, ellas esconden en su mitad la amargura de una hoja de limón. 
Siempre he sabido que fue algún rencor femenino el que hizo nacer esta receta deliciosa.
María José Villaroya
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