Era la mujer de mi vida.
Quedé con ella.Aquella tarde de fiestas cuando la vi me dio lo mismo que lo que después tomamos de 
postre.Ella la mujer más guapa del mundo, yo tan nervioso que oía el pum-pum de mi corazón.
Tomamos unos vinos y para finalizar unos paparajotes.Le dije tienes azúcar junto a la boca, me dijo
quítamela.
Los vinos,mis nervios y sobre todo mi amor hicieron que juntara mi boca con la suya, mi lengua 
paladeó un dulzor con gusto a limón.
¡Qué suerte! Coincidió con el mejor de mis deseos soñados.
Fernando Noguera Méndez
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